
Como el rumor del río
en primavera,
así te oigo cuando estoy dormida,
tendida en el remanso
de tu cuerpo azul,
blando y puro,
perdida en el vuelo ondulante
de tu mirada,
mientras una nube roja,
desnuda,
descubre el beso que se
asoma por tu boca
cuando hieres de amor
en primavera,
así te oigo cuando estoy dormida,
tendida en el remanso
de tu cuerpo azul,
blando y puro,
perdida en el vuelo ondulante
de tu mirada,
mientras una nube roja,
desnuda,
descubre el beso que se
asoma por tu boca
cuando hieres de amor
el alma mía.
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Hasta mañana, si Dios quiere.
Imagen de Irina Todorova. Gracias
3 comentarios:
Aplaudo la belleza de estos versos. Abrazos.
Hola... me encanta leerte.
Pronto te enviare mi email. Recien lei que querias saber mi nombre.
Te abrazo
MentesSueltas
Un poema lleno de dulzura; muy bonito, Angélica.
Un abrazo
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