
¿Qué es el amor? ¿Un sentimiento? ¿Una emoción? ¿Un estado del alma? ¿Un deseo, una conquista, o tal vez, un regalo del cielo?
El amor es un sentimiento especial, fruto del alma, deseosa de vaciar su interior en cada partícula de vida del ser amado. El amor verdadero es parecido a un remolino de emociones, que al envolvernos, saturan nuestro corazón de una inmensa necesidad por construir una senda nueva, única y especial, en la cual transitaremos por la vida tomados de la mano de él o ella.
Cuando amas profundamente a una persona, lo único que deseas es su felicidad, aún a costa de la tuya. ¿Y saben por qué amigos queridos? Porque el amor verdadero es entrega, es sacrificio, es dación, es morir en nuestra alma y resucitar en la del ser amado.
Sabrás que amas plenamente, si en medio de los quehaceres y afanes del día, necesitas detener tu paso y refugiarte en el oasis de su alma, bebiendo de sus pupilas y buscando el regazo de su corazón.
Sabrás que tu amor es verdadero si cada amanecer te ilumina el sol de su recuerdo, cada atardecer te refresca la brisa de su mirada y cada noche, su presencia llena tus sueños de una dulce paz y de un tierno consuelo.
Sabrás que esa persona es el ser que amas, porque jamás desearás separarte de ella. Porque su ausencia será agonía, y su presencia el aire para respirar. Porque sus lágrimas serán espinas en tu corazón, y sus sonrisas gotas de rocío en tu alma. Porque no necesitarás perdonarla nunca, y te sentirás el ser más afortunado por tenerla a tu lado.
Amas a una persona cuando no le tomas la mano, sino el corazón. Cuando no le regalas objetos, sino tu presencia. Cuando le hablas a su alma, no a sus oídos. Cuando la tomas en tus brazos, queriendo estrechar no su cuerpo, sino su vida, su ser, su amor. Cuando la encadenas a ti con un beso y no con una exigencia. Cuando la atas a tu ser con magia, no con razones. Cuando la miras con necesidad genuina, no con deseo. Cuando la conquistas con una flor, no con un argumento. Cuando la vida no puede ser vida sin ella, ni el cielo si no está…
El amor hacia el ser amado es la rosa más bella del jardín de tu corazón, y por ello, tienes qué cuidarla y protegerla. Déjame decirte que el amor es la rosa con más espinas, y que cuando ames verdaderamente, tu corazón de seguro sangrará alguna vez…
Pero no olvides nunca que por cada gota de sangre derramada al amar, mil gotas del más dulce rocío cubrirán tus días, y que la felicidad suprema sólo la conocerás si amas verdaderamente, entregándote plenamente a ese ser que te hará trascender en esta vida y por toda la eternidad.
Os dejo un pensamiento precioso, queridos amigos…
“Amar es zambullirse en el fondo de lo finito para encontrar lo inagotable.”
(Paul Claudel)
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Hasta mañana, si Dios quiere.
Imagen de Melissa Papaj. Gracias.